Otitis del nadador: qué es, cómo se siente y cómo prevenirla
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Saliste de la piscina, sientes el oído tapado y al día siguiente duele al tocar la oreja. Puede ser otitis externa —la famosa “otitis del nadador”—, una de las infecciones más comunes en quienes pasan tiempo en el agua.
Qué es y por qué ocurre
El canal auditivo externo está protegido por una capa de cerumen que repele el agua. Cuando el agua queda atrapada en el canal —piscina, mar, incluso la ducha—, la humedad ablanda esa barrera y crea el ambiente perfecto para que bacterias y hongos se multipliquen. El resultado: inflamación, picazón, dolor al mover la oreja y a veces secreción.
Quiénes tienen más riesgo
Nadadores frecuentes, niños que pasan las tardes de verano en el agua, y personas con canales auditivos estrechos o tendencia a acumular humedad. También quienes usan cotonitos: raspan la barrera natural del oído y empeoran el panorama.
Cómo prevenirla
La estrategia es simple: que entre la menor cantidad de agua posible y que el oído se seque rápido. Unos tapones de natación como los Woo Swim —de silicona moldeable, sellan la entrada del canal— son la primera línea. Al salir, inclina la cabeza para drenar y seca suavemente con toalla, sin cotonitos. Si ya hay dolor, secreción o el oído se tapa por días, consulta a un médico: la otitis externa se trata bien, pero necesita diagnóstico.
Revisa nuestra guía completa de tapones para nadar para adultos y niños.