Piscina con niños: cómo proteger sus oídos sin arruinar la diversión
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Clases de natación, tardes enteras de piscina en verano, guerras de agua: los niños viven en el agua —y sus oídos lo pagan más que los de un adulto—. Sus canales auditivos, más estrechos, atrapan el agua con facilidad, y la otitis externa es una de las consultas pediátricas clásicas del verano.
La rutina que funciona
Antes del agua: tapones puestos, con las manos secas del adulto. Los Woo Swim Kids son de silicona moldeable en tamaño infantil (15 mm), pensados desde los 4 años: se moldean sobre la entrada del oído —no van adentro— y sellan contra el agua. Siempre con supervisión adulta.
Después del agua: cabeza inclinada a cada lado para drenar, secado suave con toalla —sin cotonitos, que dañan la barrera natural del oído— y tapones al estuche.
Señales de alerta
Si el niño se toca o tironea la oreja, dice que le duele al masticar, o el oído sigue “tapado” al día siguiente, consulta al pediatra. Y un caso especial: si tu hijo tiene diábolos (tubos de ventilación), pregunta primero a su otorrino antes de usar cualquier tapón.
Bonus: también sirven fuera del agua
Con 28 dB SNR de reducción de ruido certificada, los mismos tapones sirven para dormir en vacaciones, viajar en avión o bajar el ruido en eventos. Un solo producto para todo el verano.
Encuentra el formato para cada edad en nuestra guía de tapones para nadar.